Un Alto en la Huella

Un espacio creado para reconectar

Un Alto en la Huella nace como una invitación a frenar. Un lugar donde la naturaleza, el silencio y el cuidado acompañan una experiencia de descanso real y consciente.

Nuestra historia

Un Alto en la Huella nace como un proyecto familiar, con una idea clara desde el inicio: crear un espacio donde el tiempo se desacelera y el bienestar vuelve a ocupar un lugar central.

Inspirados por el entorno de San Antonio de Areco, fuimos dando forma a cada detalle con un propósito: ofrecer una experiencia auténtica, simple y profundamente reparadora.

La huella habla de camino, de origen y de lo que permanece. Y eso es lo que buscamos construir: un lugar donde cada persona pueda hacer una pausa, reconectar con lo esencial y llevarse algo más que una estadía.

Hoy, ese mismo espíritu sigue presente en cada experiencia, en cada espacio y en cada decisión.

Nuestras Raíces

Detrás de Un Alto en la Huella hay una historia que va más allá del hotel.

Nuestra identidad está marcada por un legado familiar vinculado a Montenegro, un país donde la libertad no es solo una palabra, sino un valor construido a lo largo del tiempo.

En 1925, en Zárate, se firmó la declaración de libertad de Montenegro en Argentina.
Ese hecho, cargado de historia y significado, forma parte de nuestras raíces y de la manera en la que entendemos el camino recorrido.

La huella, para nosotros, también habla de eso: de lo que nos precede, de lo que nos define y de lo que elegimos continuar.

Hoy, ese legado se traduce en una forma de hacer las cosas.
En el respeto por los procesos, en la importancia de lo esencial y en la búsqueda de crear un espacio donde cada persona pueda conectar con su propia historia.

Un entorno natural con historia

Un Alto en la Huella se encuentra en un entorno único de San Antonio de Areco, frente al Parque Criollo Ricardo Güiraldes, un predio protegido de casi 90 hectáreas que conserva la esencia del campo y la tradición gauchesca.

Ubicado sobre el antiguo Camino Real —histórica vía de paso entre Buenos Aires y el Alto Perú— y a metros del Puente Viejo, el primer puente con peaje del país, el hotel forma parte de un paisaje cargado de historia y serenidad.

A pocos minutos del casco histórico, a solo 1,5 km a pie de la plaza principal y a 2,2 km en auto, ofrece el equilibrio justo entre la cercanía al pueblo y la tranquilidad del campo abierto, con vistas privilegiadas que invitan a bajar el ritmo.

Nuestra forma de hacer las cosas

Creemos en el bienestar como una experiencia integral.
En el cuidado de los detalles.
En la confianza, la cercanía y la tradición.

Cada decisión en Un Alto en la Huella está pensada para que quienes nos visitan puedan descansar de verdad, reconectar con la naturaleza y regresar a su ritmo con una sensación genuina de calma.

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